







Maintaining excellence in a place like Hotel Boutique Casa Lola requires meticulous attention to every single detail. My role goes far beyond serving a drink or a dish; it is about ensuring that the entire "mise en place" is perfect before the first guest arrives. From organizing the cutlery in its drawers to setting each table with precision, including placemats and plates, every element must be in its place to guarantee a premium experience.
The bar is another world where order is law. As a mixologist and bartender, part of my daily routine involves polishing every glass until it shines and ensuring that the stock is complete. It is essential that no type of alcohol is missing from the shelves and that the refrigerators are always full of cold beer, ready for the high demand. Even as a barista, I make sure that the coffee station is impeccable, because in the historic center of Puerto Cabello, the public expects nothing less than perfection.
One of the greatest attractions of this place is, without a doubt, its incredible view. It is the perfect spot to capture photos of the sunset, making it one of the most emblematic locations in the city. This environment demands that those of us who work here be at our best; we are a team trained to offer top-tier service, making our guests feel that they are being served by the best in the field.
In the end, it is the combination of a dreamlike landscape and professional discipline that makes Casa Lola a unique destination. I feel proud to be part of this experience and to continue perfecting my skills in every area of hospitality.
Thank you for joining me on another day of my professional journey. See you in the next post!
Mantener la excelencia en un lugar como el Hotel Boutique Casa Lola requiere una atención meticulosa a cada detalle. Mi labor va mucho más allá de servir una bebida o un plato; se trata de asegurar que todo el "mise en place" esté perfecto antes de que llegue el primer cliente. Desde organizar los cubiertos en sus gavetas hasta preparar cada mesa con precisión, colocando los individuales y platos, cada elemento debe estar en su sitio para garantizar una experiencia premium.
La barra es otro mundo donde el orden es ley. Como mixólogo y bartender, parte de mi rutina diaria consiste en pulir cada copa hasta que brille y verificar que el inventario esté completo. Es fundamental que no falte ningún tipo de alcohol en los estantes y que las neveras estén siempre full de cerveza fría, listas para la alta demanda. Incluso como barista, me encargo de que la estación de café esté impecable, porque en el casco histórico de Puerto Cabello, el público no espera menos que la perfección.
Uno de los mayores atractivos de este lugar es, sin duda, su vista increíble. Es el punto perfecto para capturar fotos del atardecer, lo que lo convierte en uno de los sitios más emblemáticos de la ciudad. Este entorno exige que quienes trabajamos aquí estemos a la altura; somos un equipo capacitado para ofrecer una atención de primera, logrando que los clientes sientan que están siendo atendidos por los mejores en su área.
Al final, es la combinación de un paisaje de ensueño y la disciplina profesional lo que hace de Casa Lola un destino único. Me siento orgulloso de formar parte de esta experiencia y de seguir perfeccionando mis habilidades en cada rama de la hospitalidad.
Gracias por acompañarme en un día más de mi faceta profesional. ¡Nos vemos en la próxima publicación!
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